Pacto sucesorio vs. herencia: consecuencias fiscales y asistenciales que debes conocer

Pactos Sucesorios

Imagina que una familia quiere dejarlo todo bien organizado antes de que pase nada grave. La casa, los ahorros, los bienes de toda una vida… Para eso existe una herramienta legal llamada pacto sucesorio.

En el País Vasco se usa bastante.

Básicamente permite que los padres pasen parte de su patrimonio a sus hijos en vida, pero con un trato fiscal parecido al de una herencia. Es decir, no se paga como si fuera una donación, sino como si la herencia ya se hubiera producido.

Hasta aquí, todo parece claro y lógico. El problema empieza cuando ese mismo pacto se mira desde otro punto de vista.

UNA HERENCIA... A MEDIAS

Para Hacienda, el pacto sucesorio es una herencia. Así de simple. Se pagan los impuestos como una herencia y se aplica su fiscalidad.

Pero cuando entramos en otros temas, como ayudas públicas o servicios asistenciales (por ejemplo, una residencia para personas mayores), la historia cambia. En ese caso, la Administración ya no lo ve como una herencia, sino como un regalo hecho en vida.

Y claro, eso genera confusión. Porque la misma operación es una cosa para pagar impuestos y otra muy distinta para recibir ayudas.

¿EN QUÉ SE FIJA LA ADMINISTRACIÓN?

Cuando una persona solicita ciertos servicios sociales, la Administración revisa dos cosas:

  1. cuánto dinero gana.
  2. qué patrimonio tiene.

Y aquí viene el detalle importante.

La norma dice que se cuentan también los bienes que se hayan regalado gratuitamente en los últimos 5 años. Da igual cómo haya tributado esa operación. Da igual que, para Hacienda, fuera una herencia.

Lo único que importa es que ese bien se entregó en vida y sin recibir nada a cambio.

UN EJEMPLO MUY REAL

Un matrimonio decide transmitir su vivienda habitual a sus hijos mediante un pacto sucesorio. La casa está valorada en 225.000 euros. Todo se hace correctamente y, a nivel fiscal, se trata como una herencia.

Tiempo después, uno de los miembros del matrimonio necesita acceder a un servicio residencial. Cuando la Administración revisa su situación económica, tiene en cuenta esa vivienda que ya no está a su nombre.

El razonamiento es sencillo, aunque resulte duro: entregaron la casa voluntariamente, lo hicieron en vida y sin cobrar nada. Por tanto, ese valor se suma a su patrimonio a efectos del cálculo del coste del servicio.

Las alegaciones no prosperan.

La respuesta es clara: que haya sido una herencia para impuestos no cambia nada fuera del ámbito fiscal.

Pactos Sucesorios

¿ENTONCES EN QUÉ QUEDAMOS?

Aquí aparece la gran contradicción.

El sistema permite una figura que se presenta como sucesoria, se paga como una herencia y se utiliza para organizar el patrimonio familiar. Pero cuando llegan otros momentos importantes de la vida, se ignora completamente esa naturaleza.

El resultado es que pueden pasar cosas que nadie espera:

  • Se pierde el acceso a determinadas ayudas.
  • Aumenta el importe que hay que pagar por una residencia.
  • Incluso se puede exigir a los hijos que asuman parte del coste.

Y lo más preocupante es que muchas personas firman estos pactos sin saber que todo esto puede ocurrir después.

NO ES UNA MALA HERRAMIENTA, PERO HAY QUE ENTENDERLA BIEN

Todo esto no significa que el pacto sucesorio sea una mala idea. Sigue siendo una opción válida en muchos casos. El problema aparece cuando se analiza solo desde el punto de vista de los impuestos y no desde una visión más amplia.

La ley no siempre es coherente entre lo fiscal y lo social, y esa falta de coherencia genera inseguridad y sorpresas desagradables.

Por eso es tan importante pararse a pensar antes de firmar nada.

Mirar no solo el ahora, sino también lo que puede pasar dentro de unos años.

Desde Pagoa Consultoras acompañamos a las personas en ese proceso.

  1. Analizamos cada caso con calma
  2. Explicamos qué efectos tiene un pacto sucesorio hoy
  3. Qué consecuencias puede tener mañana
  4. Ayudamos a tomar decisiones con toda la información sobre la mesa.

Porque planificar está bien, pero planificar sabiendo todo lo que puede implicar, es mucho mejor.

Si necesitas que revisemos tu caso, te acompañamos.